domingo, 15 de marzo de 2009


Quiero contarles una buena historia
la de una chica que vivió la euforia
de ser parte del rock
tomando té de peperina.
Típicamente mente pueblerina
no tenía huevos para la oficina
subterráneo lugar de rutinaria ideología.
Romántica entonaba sus poemas más brillantes
susurrando al oído de mi representante
te amo, te odio, dame más.